Entrevistas y artículos de interés
“Computador, cerebro y cognición: cambios revolucionarios en nuestra concepción de lo humano”
Marcelo Díaz, filósofo y académico de la Universidad de Santiago de Chile.
- ¿Cómo podré conmoveros?; ¿no conseguirán mis súplicas que os apiadéis de vuestra criatura, que suplica vuestra compasión y bondad? Creedme, Frankenstein: yo era bueno; mi espíritu estaba lleno de amor y humanidad, pero estoy solo, horriblemente solo. Vos, mi creador, me odiáis. ¿Qué puedo esperar de aquellos que no me deben nada? Me odian y me rechazan (…). Escucha mi relato: y cuando lo hayas oído, maldíceme o apiádate de mí, según lo que creas que merezco. Pero escúchame. Las leyes humanas permiten que los culpables, por malvados que sean, hablen en defensa propia antes de ser condenados. Escúchame, Frankenstein. Me acusas de asesinato; y sin embargo destruirías, con la conciencia tranquila, a tu propia criatura. ¡Loada sea la eterna justicia del hombre! Pero no pido que me perdones; escúchame y luego, si puedes, y si quieres, destruye la obra que creaste con tus propias manos.
Mary Shelley: “Frankenstein o el moderno Prometeo” – Volumen II. Capítulo 2. Madrid, Valdemar, Gótica, 1994.
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Indicio histórico sobre la relación de Arte y Ciencia
Pablo Oyarzún, filósofo y Decano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.
Se suele sostener que el arte y la ciencia constituyen dos esferas de la cultura claramente diferenciadas, determinadas por motivaciones y por objetivos que no tienen nada que ver entre sí. En general, se puede decir que la raíz ancestral común a ambas actividades es la magia, como forma arcaica de apropiación de la realidad. Pero la ciencia se constituye en lo que es a partir de una tajante separación respecto de estos inicios: una separación que ya ocurre en la antigua Grecia. Esa ruptura originaria instala como principio de apropiación científica de la realidad la indagación y el esclarecimiento racional, a través de la observación, la descripción, la pregunta, la hipótesis, la explicación y la manipulación. En ese principio está contenida la convicción de que la realidad tiene un peso objetivo, independiente de nuestros deseos, sentimientos y opiniones.
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Principios del Urbanismo (Carta de Atenas)
Le Corbusier, París, 1943.
FRAGMENTO
El advenimiento de la era del maquinismo ha provocado inmensas perturbaciones en el comportamiento de los hombres, en su distribución sobre la tierra y en sus actividades mismas; movimiento irrefrenado de concentración en las ciudades al amparo de las velocidades mecánicas; evolución brutal y universal sin precedentes en la historia. El caos ha hecho su entrada en las ciudades.
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La Necesidad del Arte, por Ernst Fischer
Ernst Fischer
La Necesidad del Arte.
Ediciones Península
BARCELONA, 1978
Titulo de la edición original:
THE NECESSITY OF ART.
Traducción de J. Sole-Tura.
Cubierta de Enric Satue.
Primera edición (col. HCS): septiembre de 1967 .Segunda edición (col. EB): abril de 1970
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